Lucas 9, 28b-36


Fiesta de la Transfiguración del Señor 

Lucas 9, 28b-36

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Moisés y Elías hablaban de su muerte

En aquel tiempo, Jesús cogió a Pedro, a Juan y a Santiago y subió a lo alto de la montaña, para orar. Y, mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.

De repente, dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que, apareciendo con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.

Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y, espabilándose, vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:

-«Maestro, qué bien se está aquí. Haremos tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»

No sabía lo que decía.

Todavía estaba hablando, cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:

-«Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»

Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

Palabra del Señor

"Gloria a Ti, Señor Jesús"


Al Instituir el Sacramento de la Eucaristía

Agosto 6, 2022 

"El Evangelio del reino de la Voluntad Divina"

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta

Lc: 9, 29

“Sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante”

Vol. 20-36 (4-6) Diciembre 12, 1926

 Las vestiduras del radiante Sol de mi Querer. Vestido de Luz Purísima

“Hija mía, al crear al hombre la Divinidad lo ponía en el Sol de la Divina Voluntad, y en él a todas las criaturas; este Sol le servía de vestidura no sólo al alma, sino que sus rayos eran tantos, que cubrían también el cuerpo, de modo que le servía más que vestidura, para volverlo tan adornado y bello, que ni reyes ni emperadores han aparecido jamás tan adornados como aparecía Adán con esta vestidura de luz fulgidísima. Se equivocan aquellos que dicen que Adán antes de pecar estaba desnudo, falso, falso, si todas las cosas creadas por Nosotros están todas adornadas y vestidas, él, que era nuestro joyel, la finalidad por la cual todas las cosas fueron creadas, ¿no debía tener la más bella vestidura y el más bello atavío entre todas? Por eso a él le convenía la bella vestidura de la Luz del Sol de nuestra Voluntad, y como poseía esta vestidura de Luz no tenía necesidad de vestidos materiales para cubrirse. En cuanto se sustrajo del Fiat Divino, se retiró la Luz del alma y del cuerpo y perdió su hermosa vestidura, y no viéndose más circundado de luz se sintió desnudo, y avergonzándose al verse solamente él desnudo en medio de todas las cosas creadas, sintió la necesidad de cubrirse y se sirvió de las cosas superfluas, de las cosas creadas, para cubrir su desnudez. Tan es verdad, que después de mi sumo dolor de ver divididas mis vestiduras y echada a suerte mi túnica, al resucitar mi Humanidad no tomé otras vestiduras, sino que me vestí con la vestidura brillantísima del Sol de mi Querer Supremo; era aquella misma vestidura que poseía Adán cuando fue creado, porque para abrir el Cielo, mi Humanidad debía llevar la vestidura de la Luz del Sol de mi Supremo Querer, vestidura real, que dándome los distintivos de rey y el dominio en mis manos, abrí el Cielo a todos los redimidos y presentándome ante mi Celestial Padre le ofrecí las vestiduras íntegras y bellas de su Voluntad con las cuales estaba cubierta mi Humanidad, para hacerle reconocer a todos los redimidos por hijos nuestros. 

Así que mi Voluntad, mientras es vida, es al mismo tiempo la verdadera vestidura de la creación de la criatura y por esto tiene todos los derechos sobre de ella, ¿pero cuánto no hacen ellas para huir de dentro de esta Luz? Por eso tú sé firme en este Sol del Eterno Fiat y Yo te ayudaré a mantenerte en esta Luz.”


Entonces yo al oír esto le he dicho: “Mi Jesús y mi Todo, ¿cómo es esto? Si Adán en el estado de inocencia no tenía necesidad de vestidos porque la Luz de tu Voluntad era más que vestido, y sin embargo la Soberana Reina, que poseía íntegra tu Voluntad, Tú mismo que eras la misma Voluntad, sin embargo ni la Mamá Celestial ni Tú llevabais los vestidos de Luz, y los dos os servíais de vestiduras materiales para cubriros, ¿cómo queda esto?” Y Jesús prosiguió diciendo:


“Hija mía, tanto Yo como mi Mamá venimos a hermanarnos con las criaturas, venimos a levantar a la humanidad caída y por lo tanto a tomar sus miserias y humillaciones en las cuales había caído para expiarlas a costa de la propia vida; si nos hubieran visto vestidos de Luz, ¿quién habría deseado acercarse y tratar con Nosotros? 

Y en el curso de mi Pasión, ¿quién hubiera osado tocarme? La Luz del Sol de mi Querer los habría cegado y derribado por tierra, por lo tanto debí hacer un milagro más grande escondiendo esta Luz en el velo de mi Humanidad y aparecer como uno de ellos, porque Ella representaba no a Adán inocente, sino a Adán caído, y por lo tanto debía sujetarme a todos sus males, tomándolos sobre de Mí como si fuesen míos para expiarlos delante de la Divina Justicia.

En cambio cuando resucité de la muerte, y que representaba a Adán inocente, al nuevo Adán, hice cesar el milagro de tener escondida en el velo de mi Humanidad las vestiduras del radiante Sol de mi Querer y quedé vestido de Luz purísima, y con esta vestidura real y deslumbrante hice mi ingreso en mi patria, quedando las puertas abiertas, que hasta aquel punto habían estado cerradas, para hacer entrar a todos aquellos que me habían seguido.

 Por eso con no hacer nuestra Voluntad, no hay bien que no se pierda, no hay mal que no se adquiera.”


Lc: 9, 29


“Sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante”

Vol. 35-11 (1); octubre 12, 1937

"te vestiré con mis vestiduras reales de luz"

"Para quien vive en el Querer Divino, sus oraciones son órdenes, sus actos son mensajeros entre el Cielo y la tierra"

Estoy en poder de la Divina Voluntad, siento sus ansias, sus delirios de amor porque quiere hacerse conocer, no para hacerse temer sino para hacerse amar, poseer, identificarse, para decir a la criatura: “Hagamos vida juntos, de modo que lo que hago Yo hagas tú.

Siento que mi Amor me da la necesidad de vivir corazón con corazón, más bien con un solo corazón contigo. 

¡Ah, no me niegues tu compañía, sé que muchas cosas te faltan para vivir junto conmigo, pero no temas, Yo pensaré en todo, te vestiré con mis vestiduras reales de luz, te armaré con mi Potencia, te haré alarde de mi Amor haciendo correr en tus más íntimas fibras la Vida, el Amor de mi Voluntad, basta con que tú lo quieras y todo está hecho.”


    Fiat Divina Voluntad 

Lucas 9, 28b-36


-«Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»

Mt: 17, 5


“Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección”

Vol. 32-7 (2) Abril 23, 1933

Mi Padre Celestial no le podía negar nada a un Hijo suyo abandonado en sus brazos

“Hija mía bendita, mi vida acá abajo, como comenzó así terminó, desde el primer instante de mi concepción fue un acto mío continuado, puedo decir que a cada instante me ponía en las manos de mi Padre Celestial, era el homenaje más bello que le daba su Hijo, la adoración más profunda, el sacrificio más heroico y completo, el amor más intenso de filiación que le daba; mi pleno abandono en sus manos volvía mi Humanidad hablante, y con voz imperante, que pedía todo y obtenía todo lo que Yo quería, mi Padre Celestial no le podía negar nada a un Hijo suyo abandonado en sus brazos, mi abandono de cada instante era el acto más agradable, tanto, que quise coronar el último suspiro de mi Vida con las palabras: ‘Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.’


La virtud del abandono es la virtud más grande, es comprometer a Dios a que tome el cuidado del abandonado en sus brazos; el abandono dice a Dios: ‘Yo no quiero saber nada de mí mismo, esta mi vida es tuya, no mía, y la tuya es mía.

’ Por eso si quieres obtener todo, si me quieres amar de verdad, vive abandonada en mis brazos, hazme oír el eco de cada instante de mi Vida: ‘En tus manos todo me abandono.’ Y Yo te llevaré en mis brazos como la más amada de mis hijas.”

Lucas 9, 28b-36


-«Éste es mi Hijo, el escogido, escuchadle.»

“Escúchenlo” (Mt: 17, 5)

Vol. 35-29 (2) Enero 16, 1938

 "Si a la llamada el alma responde, el DON ES CONFIRMADO"

"El Querer Divino está siempre en torno a mí, y ahora me llama, ahora me estrecha a su seno de luz, y si respondo a su llamada, si le correspondo con mi abrazo, me ama tanto y me quiere dar tanto, que no sé donde poner lo que me quiere dar; y en medio de tanto amor y generosidad yo quedo confundida, y amo a aquel Santo Querer que tanto me ama. Mientras estaba en esto, mi dulce Jesús visitando mi pequeña alma, con ternura indecible me ha dicho:


Hija de mi Querer, tú debes saber que solamente tu Jesús conoce todos los secretos de mi Fiat, porque siendo Yo el Verbo del Padre me glorío de hacerme narrador de lo que ha hecho por la criatura. Ahora, por esto te digo que su Amor es exuberante: En cada cosa que hacía te llamaba, tanto en las obras de la Creación como en las obras de mi Redención, y si tú escuchabas su llamada y decías: ‘Estoy aquí, ¿qué quieres?’ Él te hacía don de sus obras; si tú no respondías, Él quedaba en actitud de llamarte siempre, hasta en tanto no lo hubieses escuchado. Si creaba el cielo, te llamaba en aquella extensión azul al decirte: ‘Hija mía, ven a ver cómo es bello el cielo que he creado para ti, lo he creado para hacerte don de él, ven a recibir este gran don. Si tú no me escuchas Yo no puedo dártelo, y me haces quedar con el don suspendido en mis manos, y en actitud de llamarte siempre, no cesaré de llamarte hasta en tanto no te vea poseedora de mi don. El cielo contiene una extensión grandísima, tanto que la tierra se puede llamar un pequeño agujero comparada a él, por eso todos tienen en él su puesto y un cielo para cada uno, y Yo los llamo a todos por su nombre para hacerles el don.’

¿Pero cuál no es su dolor, llamar y volver a llamar y no ser escuchado, y miran el cielo como si no fuera un don que les ha dado? Este mi Querer ama tanto, forme que concreaba el sol así te llamaba con sus voces de luz e iba en busca de ti y de todos para hacerte de ellos un don, así que tu nombre está escrito en el sol con caracteres de luz, ni Yo lo puedo olvidar; y conforme su luz desciende de su esfera y llega hasta ti, así te va llamando siempre. 

Así que no se contenta con llamarte desde la altura de su esfera, sino que amándote siempre más quiere descender hasta lo bajo, y por caminos de luz y calor te dice: ‘Recibe mi don, este sol lo he creado para ti.’ Y si es escuchado, ¡oh, cómo hace fiesta porque ve que la criatura posee el sol como propiedad suya y don que le ha hecho su Creador! Donde quiera y por todas partes te llama:

Te llama en el viento, ahora con imperio, ahora con gemidos, ahora como si quisiera llorar para moverte a escucharlo a fin de que recibas el don de este elemento; 

hasta en el aire que respiras, en el pajarito que canta, te llama para decirte: ‘De todo te hago don.’ 

Ahora, si a la llamada el alma responde, el don es confirmado; si no responde, los dones quedan como suspendidos entre el cielo y la tierra, porque si mi Voluntad llama, es porque quiere ser llamada para mantener el comercio entre Ella y las criaturas, para hacerse conocer y para hacer surgir el amor incesante entre Ella y quien vive de su Fiat, porque sólo a quien vive en su Querer Divino le es más fácil escuchar sus tantas llamadas, porque mientras la llama en sus obras se hace oír en el fondo de su alma, oyendo así su llamada en ambas partes. Y después, ¿qué decirte de cuántas veces te llamé y llamo en todos los actos de mi Humanidad?

Me concebí y te llamé para hacerte el don de mi Concepción;


Si mi Mamá Celestial me fajaba, te llamaba para fajarte junto conmigo; 

en suma, te llamaba en cada palabra que decía, en cada paso que daba, en cada pena que sufría, en cada gota de mi sangre, hasta en el último respiro que di sobre la cruz te llamé, para hacerte don de todo, y para ponerte al seguro te puse junto conmigo en las manos de mi Padre Celestial. ¿Dónde no te he llamado para hacerte don de lo que Yo hacía para desahogar mi Amor, para hacerte sentir cuánto te amaba y para hacer descender en tu corazón la dulzura de mi voz raptora, que embelesa, crea y conquista, y también para oír tu voz que me dijera: ‘Aquí estoy contigo, dime Jesús, ¿qué quieres?’ Esto como correspondencia de mi Amor y como protesta de que aceptas mis dones, y así poder decir: ‘He sido escuchado, mi hija me ha reconocido y me ama?’ Es verdad que estos son excesos de nuestro Amor, pero amar y no ser reconocido, ni amado, no se puede soportar por largo tiempo, ni se puede seguir viviendo así. por eso continuaremos nuestras locuras de amor, nuestras estratagemas para dar curso a nuestra Vida de amor

Lucas 9, 28b-36


-"Éste es mi Hijo"


“Este es mi Hijo muy querido” (Mt 17, 5)

Vol. 35-12 (4) Octubre 19, 1937


El verdadero amor, cuando es perfecto, comienza de sí mismo, el verdadero modelo es la Trinidad Sacrosanta

Y para el tema: Dios Padre


Mi Padre Celestial se amó a Sí mismo

y en su Amor Generó a su Hijo, cuando se amó a Sí mismo en el Hijo. 

Yo, su Hijo, me amé a Mí mismo en el Padre, y de este Amor procedió el Espíritu Santo.

“Hija mía, no te maravilles,

todo es posible a mi Voluntad. 

El verdadero amor, cuando es perfecto, comienza por sí mismo, 

el verdadero modelo es la Trinidad Sacrosanta:

 Mi Padre Celestial se amó a Sí mismo,

 y en su Amor Generó a su Hijo,

 cuando se amó a Sí mismo en el Hijo.

 Yo, su Hijo, me amé a Mí mismo en el Padre,

 y de este Amor procedió el Espíritu Santo.


En este amarse a Sí mismo, el Padre Celestial generó un solo Amor, una sola Potencia y Santidad, y así de todo lo demás, vinculó la unión inseparable de las Tres Divinas Personas. 

Y cuando creamos la Creación nos amamos a Nosotros mismos, así que nos amamos a Nosotros mismos en el extender el cielo, en el crear el sol, fue el amor de Nosotros mismos lo que nos impulsó a crear tantas cosas bellas dignas de Nosotros e inseparables de Nosotros.


Y cuando creamos al hombre, el amor de Nosotros mismos se hizo más intenso, y amándonos a Nosotros mismos en él, nuestro Amor reprodujo nuestra Vida y semejanza en el fondo de su alma. 

No se puede dar sino lo que se tiene, y como nuestro Amor era perfecto, amándonos a Nosotros mismos no nos podíamos separar de lo que salía de Nosotros. 

Ahora, nuestra Voluntad, con el querer a la criatura para que viva en Ella para formar su reino, se ama a Sí misma, y amándose a Sí misma quiere dar lo que posee, y sólo está contenta cuando forma la repetición de nuestra Vida, cuando obra en los actos de la criatura, y triunfante y victoriosa, con suma gloria y honor nuestros, nos la lleva a nuestro seno divino para hacer que Nosotros reconozcamos nuestra Vida en el obrar de quien vive en su Querer.


Es propiamente esto lo que significa amarse a Sí misma en lo que quiere hacer y producir: Darse a Sí misma para poder formar otro ser similar a Ella. 

Nuestra Voluntad es la fecundadora y la inseminadora de nuestra Vida, y donde encuentra almas dispuestas se ama a Sí misma, con su Amor las fecunda y siembra en ellas sus actos divinos, los cuales, unidos juntos forman el gran prodigio de la Vida Divina en la criatura. 

Por eso déjate en poder de mi Voluntad y haz que haga de ti lo que Ella quiere hacer, y seremos felices tú y Nosotros


Otras citas para profundizar:

“Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño” (Lc: 9, 32)

-Vol. 24-18 (4); junio 3, 1928

“Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra” (Lc: 9, 34)


-Vol. 19-11 (5-6); abril 9, 1926

“Al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor” (Lc: 9, 34)


-“La Virgen María en el Reino de la Divina Voluntad”: Día 16


-Vol. 35-11 (1-2); octubre 12, 1937

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