Lc 13, 23 13-38 Diciembre 3, 1921 23-17 Noviembre 23, 1927

 13-38

Diciembre 3, 1921

La Redención es salvación, la Divina Voluntad es Santidad.

(1) Me sentía aniquilada y con dudas sobre todo lo que mi Jesús dice de su Divino Querer, y pensaba entre mí: “¿Será posible que haya dejado pasar tantos siglos sin hacer conocer estos prodigios del Divino Querer, y que no haya elegido entre tantos santos uno donde dar principio a esta Santidad toda divina? Estuvieron los apóstoles, tantos otros grandes santos que han asombrado a todo el mundo”. Ahora, mientras esto pensaba, no dándome tiempo e interrumpiendo mi pensamiento, ha venido y me ha dicho:

(2) “La pequeña hija de mi Querer no quiere persuadirse, ¿por qué dudas aún?”

(3) “Porque me veo mala, y por cuanto más dices tanto más me siento aniquilar”.

(4) Y Jesús: “Y esto quiero Yo, tu aniquilamiento, y por cuanto más te hablo de mi Querer, siendo mi palabra creadora, crea mi Querer en el tuyo, y el tuyo ante la potencia del mío queda aniquilado y perdido, he aquí el por qué de tu aniquilamiento. Debes saber que tu querer debe deshacerse en el mío, como viene deshecha la nieve bajo los rayos de un sol ardiente. Ahora, debes saber que por cuanto más grande es la obra que quiero hacer, tantos más preparativos se necesitan. ¿Cuántas profecías, cuántos preparativos, cuántos siglos no precedieron mi Redención? ¿Cuántos símbolos y figuras no previnieron la Concepción de mi Celestial Mamá? Ahora, después de cumplida la Redención debía reafirmar al hombre en los bienes dela Redención, y para esto escogí a los apóstoles como confirmadores de los frutos de la Redención, donde con los Sacramentos debían buscar al hombre perdido y ponerlo a salvo, así que la Redención es salvación, es salvar al hombre de cualquier precipicio, por eso en una ocasión te dije que el hacer vivir al alma en mi Querer es cosa más grande que la misma Redención, porque salvarse, con hacer una vida mediana, ahora caer y ahora levantarse, no

es tan difícil y esto lo consiguió mi Redención, porque quería salvar al hombre a cualquier costo y esto lo confié a mis apóstoles como depositarios de los frutos de la Redención. Así que debiendo hacer lo menos en ese entonces, dejé para ahora lo más, reservándome otras épocas para el cumplimiento de mis altos designios.

(5) Ahora, el vivir en mi Querer no es sólo salvación, sino es santidad que debe elevarse sobre todas las demás santidades, que debe llevar el sello de la santidad de su Creador, por eso debían primero venir las santidades menores como cortejo, como precursoras, como mensajeras, como preparativos de esta santidad toda Divina. Y así como en la Redención elegí a mi inigualable Madre como eslabón de unión Conmigo, del cual debían descender todos los frutos de la Redención, así te he elegido a ti como eslabón de unión, del cual debía tener principio la santidad del vivir en mi Querer, y habiendo salido de mi Voluntad para traerme la gloria completa del fin por el cual fue creado el hombre, debía retornar sobre el mismo camino de mi Querer para volver a su Creador. ¿Cuál es entonces tu asombro? Estas son cosas establecidas ”ab eterno” y nadie me las podrá cambiar. Y como la cosa es grande, es establecer mi reino en el alma aún en la tierra, he hecho como un rey cuando debe tomar posesión de un reino, él no va primero, sino que antes se hace preparar la morada real, después envía a sus soldados a preparar el reino y a disponer a los pueblos a que se sujeten, después siguen las guardias de honor, los ministros y el último es el rey; esto es decoroso para un rey. Así lo he hecho Yo, me he hecho preparar mi morada real, que es la Iglesia; los soldados han sido los santos, para hacerme conocer por los pueblos; después han llegado los santos que han sembrado milagros, como mis ministros más íntimos; ahora como rey vengo Yo para reinar, por lo que debía elegir un alma donde hacer mi primera morada y fundar este reino de mi Voluntad. Por eso hazme reinar y dame plena libertad”.


23-17

Noviembre 23, 1927

Cuando el alma no da el primado a la Divina Voluntad, Ella está en peligro y como sofocada en medio de las criaturas. Cuando el alma

ruega que venga el reino de la Divina Voluntad, todo

el Cielo hace eco a su oración.

(1) Mi abandono en el Fiat Divino es mi vida, mi apoyo, mi todo; mi dulce Jesús se esconde

siempre más, y yo me quedo sólo con este Querer tan santo, inmenso, tan potente, que a cada

movimiento suyo arroja y saca de Sí un mar de luz, que forma sus olas luminosas e interminables, mi pequeñez se pierde, si bien comprende que hay mucho qué hacer para seguir sus actos innumerables en un mar tan vasto, y perdiéndome en el Fiat Divino pensaba entre mí: “¡Oh! si tuviera conmigo a mi dulce Jesús que conoce todos los secretos de su Querer, no me perdería y seguiría mejor los actos interminables de Él, verdaderamente siento que no me quiere como antes, si bien me dice que no es verdad, pero yo veo los hechos, y las palabras ante los hechos no tienen valor”. ¡Ah! Jesús, Jesús, no me esperaba de Ti este cambio que me hace sentir una muerte continua, mucho más que sabes que el dejarme por mucho tiempo sin Ti me cuesta mucho más que la vida. Pero mientras esto y otras cosas pensaba, mi amado Jesús se ha movido en mi interior y me ha dicho:

(2) “Hija mía, mi pequeña hija, ¿por qué temes, por qué dudas de mi amor? Y además, si te pierdes es siempre en mi Querer donde tú quedas, jamás fuera de Él, Yo no podría tolerar que tú salieras un solo paso de sus confines, no, no, la pequeña hija de mi Voluntad estará siempre en sus brazos, y además, ¿cómo puedo no amarte si veo en ti, en todos tus actos, que mi Fiat tiene la primacía? No lo veo peligrar como en las demás criaturas y sofocado en todos los actos de ellas, porque no dándole el primado está siempre en peligro en medio de ellas, quién le roba sus bienes, quién ofende su luz, quién lo desconoce, quién lo pisotea, no dándole el primado está como un rey que no dándole los honores debidos, lo maltratan y los súbditos lo quieren sacar de su propio reino. ¡Qué dolor! En cambio en mi pequeña hija, mi Voluntad Divina está al seguro, no sufre peligro en sus miradas, porque en todas las cosas creadas ve los velos que esconden a mi Voluntad y ella rompe los velos y la encuentra reinante en toda la Creación, la besa, la adora, la ama, y sigue sus mismos actos poniéndose en su seguimiento; no sufre peligro en tus palabras, en tus obras, en todo, pues le das el acto primero en tus actos. Con darle el acto primero se le dan los honores divinos, se estima Rey de todo y el alma recibe como cosas que le pertenecen los bienes de su Creador, así que para ella mi Voluntad no se encuentra en acto de peligro, sino al seguro, no se siente robar la luz, el aire, el agua, la tierra, porque todo es suyo. En cambio quien no la hace reinar la roban por todas partes y está en continuo peligro”.

(3) Después de esto, habiendo seguido mi giro en el Fiat Divino, estaba reuniendo todas las cosas creadas donde están dominantes todos los actos del Fiat Divino, y yo reuniendo todo junto, el cielo, el sol, el mar y toda la Creación, llevaba todo junto ante la Majestad Suprema para circundarla de todas sus obras y hacer pedir por los actos de su misma Voluntad el reino del Fiat Divino sobre la tierra, pero mientras esto hacía, mi amable Jesús se ha movido en mi

interior y me ha dicho:

(4) “Hija mía, escucha cómo todo el Cielo hace eco a tu petición y repiten entre ellos, los ángeles, los santos, la Soberana Reina, ‘Fiat, Fiat Voluntas Tua, come in Cielo così in terra.’ Y como es súplica de Cielo, es el reino que a todos interesa, se sienten todos en deber de pedir lo que quieres tú, sienten en ellos la misma fuerza de la potencia de mi Voluntad Divina por la cual todos son animados y repiten: ‘La Voluntad del Cielo sea una con la tierra.’ ¡Oh! cómo es bello, cómo resuena armonioso cuando un eco de la tierra inviste todo el Cielo y forma un solo eco, una sola Voluntad, una sola súplica. Y todos los bienaventurados, admirados dicen entre ellos: ‘¿Quien es aquélla que lleva todo el cortejo de las obras divinas ante la Divinidad, y con la potencia del Fiat Divino que posee nos arrolla a todos y nos hace pedir un reino tan santo?'

Ninguno ha tenido esta potencia, ninguno ha pedido hasta ahora el reino del Fiat con tal potencia e imperio, a lo más, quien ha pedido la gloria de Dios, quien la salvación de las almas, quien la reparación de tantas ofensas, cosas todas que se refieren a las obras externas de Dios, en cambio el pedir el reino del Querer Divino son sus obras internas, los actos más íntimos de Dios y la destrucción del pecado, esto no es sólo la salvación, sino la santidad divina en las criaturas, es la liberación de todos los males espirituales y corporales y el transportar la tierra al Cielo para poder hacer descender el Cielo a la tierra’. Por eso el pedir elreino de mi Voluntad Divina es la cosa más grande, más perfecta, más santa, y por eso todosreverentes responden a tu eco y resuena en la patria celestial la bella armonía: 

Fiat Voluntas Tua come in Cielo così in terra”.

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