MATEO 19, 27-29
SAN BENEDICTO ABATE, PATRONO DE EUROPA,FIESTA
Mateo 10, 34-11, 1
No he venido a sembrar paz, sino espadas
En aquel tiempo dijo Jesús a sus apóstoles: "No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz: no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa.
El que quiera a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro".
Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.
Palabra del Señor
"Gloria a Ti, Señor Jesús"
Vol. 18-6 (1 al 3) octubre 10, 1925
"Intercambio de Voluntad entre Dios y la Santísima Virgen y Luisa"
Encontrándome en mi acostumbrado estado, mi pobre mente se encontraba en una atmósfera altísima, me parecía ver a la Divinidad y sobre una rodilla del Padre Celestial a mi Reina Mamá muerta, como si no tuviera vida; yo maravillada pensaba entre mí: “Mi Mamá está muerta, pero qué muerte feliz morir sobre las rodillas de nuestro Creador”. Pero mirando mejor, veía como si su voluntad estuviese separada del cuerpo, estaba en las manos del Padre Divino.
Yo asombrada miraba pero no me sabía explicar lo que veía, pero una voz que salía del trono decía: “Esta es la elegida entre todas las elegidas, es la toda bella, es la única criatura que nos hizo don de su voluntad, y muerta nos la dejó sobre las rodillas, en nuestras manos, y Nosotros en correspondencia le hicimos don de nuestra Voluntad.
Don más grande no podíamos hacerle, porque con la adquisición de esta Suprema Voluntad tuvo poder de hacer descender al Verbo sobre la tierra y de hacer formar la Redención del género humano. Una voluntad humana no tendría poder sobre Nosotros ni ningún atractivo, en cambio una Voluntad Divina dada por Nosotros mismos a esta incomparable criatura nos venció, nos conquistó, nos raptó, y no pudiendo resistir cedimos a sus instancias de hacer descender al Verbo sobre la tierra.
Ahora esperamos que vengas tú a morir sobre la otra rodilla, donándonos tu voluntad, y Nosotros, viéndola muerta en nuestras manos, como si no existiera más para ti, te haremos don de la nuestra y por medio tuyo, es decir, por medio de esta nuestra Voluntad donada a ti, regresará a vivir nuestro Fiat sobre la tierra.
Estas dos voluntades muertas sobre nuestras rodillas serán el rescate de tantas voluntades rebeldes, y las tendremos como prendas preciosas que nos reharán de los tantos males de todas las demás criaturas, porque con nuestra Voluntad podrán satisfacernos”.
La voz no se oía más, y yo me he encontrado sobre la otra rodilla Paterna en acto de dar el último respiro quedando muerta, pero en ese mismo instante me he encontrado en mí misma, pero no sé decir lo que sentía en mí, sólo rogaba de corazón que no más mi voluntad entrara en mí, sino que sólo la Divina tuviese vida en mí. ¡Ah, sólo Ella es la portadora de todos los bienes y la repetidora de Jesús en las almas, que haciendo eco al Fiat de la Creación abraza todo y a todos como de un solo golpe y corresponde a Dios por la obra de la Creación, Redención y Santificación! La Voluntad Divina obrante en nosotros todo puede hacer, es la verdadera Reina que reina e impera sobre todo.
Mt: 10, 37
“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí”
Vol. 23-19 (2) diciembre 1, 1927
"Ella quedaba con tal fortaleza y paz, de llegar a preferir el Fiat Divino a su mismo Hijo"
“Hija mía, quiero en ti la misma fortaleza de ánimo de la Soberana Celestial, que llegó a amar más la Divina Voluntad que a la misma Humanidad de su hijo Jesús.
Cuántas veces el Querer Divino nos ordenaba separarnos y Yo debía ir lejos de Ella, y Ella debía quedar sin Mí, sin seguirme, pero Ella quedaba con tal fortaleza y paz, de llegar a preferir el Fiat Divino a su mismo Hijo, tanto que Él raptado por tal fuerza, bilocaba el Sol de mi Voluntad Divina, y mientras quedaba con mi Mamá, concentrado en Ella, quedaba concentrado en Mí, el Sol se bilocaba pero la luz quedaba una, alargándose pero sin separarse jamás del uno y del otro centro del Sol bilocado.
La Soberana Reina todo había recibido de mi Voluntad, la plenitud de la gracia, la santidad, la soberanía sobre todo, hasta la fecundidad para poder dar la vida a su Hijo, todo le había dado y nada le había negado, entonces, cuando quería que Yo me alejase, como fortaleza heroica devolvía a la Voluntad Divina lo que había recibido. Los Cielos quedaban estupefactos al ver la fortaleza, el heroísmo de Aquélla que sabían que me amaba más que a su misma vida.
Así quisiera ver a la pequeña hija de mi Voluntad Divina: fuerte, pacífica y con heroísmo dar nuevamente a mi Voluntad a tu Jesús cuando ella quiere que quedes privada de Él, no quisiera verte abatida, triste, sino con la fortaleza de la Mamá Celestial y así como para la Soberana del Cielo la separación era externamente y aparentemente, pero internamente mi Querer Divino nos tenía fundidos juntos e inseparables, así sucederá de ti, mi Querer te tendrá fundida en Mí y haremos juntos los mismos actos, sin separarnos jamás”.
Mt: 10, 37
“El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí”
De la Hora 2 de la Pasión
"Jesús se aleja de su Madre Santísima y se encamina al Cenáculo"
Jesús mío adorable, mientras tomo parte junto contigo en tus dolores y en los de tu afligida Madre, veo que te decides a partir para encaminarte adonde el Querer del Padre te llama. Es tan grande el dolor entre Hijo y Madre, que os hace inseparables, por lo que Tú te quedas en el corazón de tu Mamá y la dulce Mamá y Reina se deja en el tuyo, de lo contrario os hubiera sido imposible separaros. Pero después, bendiciéndoos mutuamente, Tú le das tu último beso para darle fuerzas en los amargos dolores que va a sufrir, le dices tu último Adiós y partes.
Pero la palidez de tu rostro, los labios temblorosos, tu voz sofocada, como si fueras a romper en llanto al decirle Adiós… ah, todo esto me dice cuánto la amas y lo que sufres al dejarla. Pero para cumplir la Voluntad del Padre, con vuestros corazones fundidos el uno en el otro, a todo os sometéis queriendo reparar por aquellos que por no vencer las ternuras de los familiares o amigos o los vínculos y los apegos a las criaturas no se preocupan por cumplir el Querer Santo de Dios y corresponder al estado de santidad al que Dios los llama. Qué dolor te dan estas almas al rechazar de sus corazones al amor que quieres darles y se contentan con el amor de las criaturas…
Fiat Divina Voluntad
Mt: 10, 39
“El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará”
Vol. 31-14 (2-3); noviembre 6, 1932
“Perder la vida para readquirir la Vida y las obras de Dios mismo”
“Hija bendita, no te preocupes por nada, mi Voluntad tiene la virtud de hacer morir todo aquello que a Ella no pertenece, y de cambiar en vida de luz las mismas debilidades y miserias de la criatura, todo lo que te digo no es virtud de ella, sino es virtud y potencia de mi Voluntad que todo puede; mi Voluntad es simbolizada por el sol, que conforme surge pone en fuga las tinieblas, las hace desaparecer y morir, y conforme inviste la tierra, así da a todas las cosas su vida de luz, así mi Querer, en cuanto la criatura se hace investir por la potencia de su luz, así las tinieblas la dejan, sus males mueren y son cambiados en vida de luz, y quien esto no comprende significa que es analfabeto, y por ello no comprende ni qué cosa es mi Voluntad, ni qué puede hacer, ni a dónde puede llegar quien vive en Ella y que se hace investir de su luz. Por ello déjalos hablar, Yo haré las obras y ellos quedarán con las palabras, si no han hecho un estudio profundo, ¿qué quieres que comprendan? Quizá sean doctos, doctores de otras cosas, pero de mi Voluntad serán siempre ignorantes, por ello dejémoslos a un lado y pensemos en hacer no palabras, sino hechos verdaderos. Tú debes saber que quien obra en mi Divina Voluntad, sus obras, sus actos, sus adoraciones, su amor hacia Dios, vienen hechos y formados en el ámbito de la eternidad, porque mi Divina Voluntad es eterna, y todo lo que se puede hacer en Ella no sale de dentro de la eternidad, y quedan confirmadas para siempre como obras, adoraciones, amor divino y perenne, se pueden llamar obras de la criatura transfundidas en Dios, en las cuales Dios mismo ha obrado, lo humano no entra ni en el Querer Divino ni en la eternidad, y si entra debe perder la vida para readquirir la vida y las obras de Dios mismo, por eso quien vive en nuestro Querer es visto por Nosotros no en el tiempo, sino en la eternidad, y por decoro y honor nuestro sus actos deben ser actos nuestros, su amor, amor nuestro. Sentimos que la criatura viene en nuestro Querer para darnos la ocasión de hacernos obrar y de darle nuestro amor para hacernos amar con nuestro mismo amor. Todo debe ser nuestro y todo lo que hace debe ser acuñado con la imagen de su Creador, en cambio quien obra fuera de mi Voluntad Divina obra en el tiempo, ama, adora en el tiempo, viene visto en el tiempo, y todo lo que se hace en el tiempo, son obras sin confirmación, más bien deben esperar el juicio para ser, o confirmadas o condenadas, o bien purificadas por el fuego del purgatorio, y son vistas como obras de criaturas en las cuales puede faltar plenitud de santidad, plenitud de amor y plenitud de valor infinito. Todo lo contrario para quien vive y obra en nuestra Voluntad, siendo actos nuestros, todo es plenitud de santidad, de amor, de belleza, de Gracia, de luz y de Valor infinito. Hay tal distancia entre el uno y el otro, que si todos la comprendiesen, ¡oh! cómo estarían atentos a vivir en nuestro Querer, a fin de que quedaran vacíos del acto humano y llenos del acto obrante de una Voluntad Divina. Por eso sé atenta, y no hagas nada que no sea cernido y vaciado por la luz de mi Voluntad, y me darás el sumo contento de ponerme a la obra, y de hacerme obrar como el Dios que soy. Por eso en Ella te espero siempre, para dar el paso para venirte al encuentro, para extenderte los brazos, a fin de que obre en ti, para abrir la boca y entretenerme contigo en dulce conversación para manifestarte los arcanos secretos de mi Fiat Supremo”.
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