Mateo 12, 46-50

 Mateo 12, 46-50

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablan con él. Uno se lo avisó: Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo."

Pero él contestó al que le avisaba: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?"

Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre."

Palabra del Señor

"Gloria a Ti, Señor Jesús"


"El Evangelio del reino de la Voluntad Divina"

De los escritos de la S. D. Luisa Piccarreta


Mateo 12,50

"El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ese es mi hermano, y mi hermana, y mi madre"

Vol. 34-13 (2-4) Agosto 23, 1936

"Es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad" | "El más grande prodigio de la Creación es la Virgen. Esta Reina de amor sentía la necesidad de amar a todos, como Madre y Reina de todos"

(2) “Hija de mi Querer, ¿has visto como la inmensidad de mi Fiat es inalcanzable? Ninguna mente creada, por cuán santa sea puede abrazarla y ver dónde terminan sus confines, todos tienen su lugar en Ella, más bien, cada criatura tiene su pequeño campo en la inmensidad de mi Divina Voluntad, pero ¿quién trabaja este pequeño campo que le ha sido asignado? Quien vive en Ella, porque viviendo en Ella se hace la primera trabajadora, y Ella tomando en su regazo a la criatura la tiene ocupada, fundida en el trabajo que quiere que haga en el pequeño campito que le ha sido dado en mi Voluntad, y como posee su Fuerza creadora, lo que la criatura podría hacer en un siglo, junto con Ella lo hace en una hora, así que en una hora puede adquirir un siglo de amor, de obras, de sacrificios, de conocimientos divinos, de adoraciones profundas, y después del trabajo llama al alma al reposo para felicitarse y reposarse juntos, y oh, la alegría que sienten viendo lo bello del campito, y para felicitarse de más regresan al trabajo, es un alternarse entre el trabajo y el reposo, porque entre las tantas cualidades que posee mi Divina Voluntad, es movimiento y actitud continua, no está ociosa, antes bien a cada cosa creada ha dado su trabajo continuo para glorificarse y para hacer bien a todos; los ociosos no existen en mi Voluntad, más bien en Ella todo es trabajo, si ama es trabajo, si se ocupa en conocernos es trabajo, si nos adora, si sufre, si ruega, es trabajo, y trabajo divino, no humano, que convirtiéndose en moneditas de infinito valor pueden conseguir cómo volver su campito más grande.

Ahora hija mía, tú debes saber que es mi Voluntad absoluta que la criatura haga mi Voluntad; cómo suspiro verla reinante y obrante en ella, cómo quiero oír decir: ‘La Voluntad de Dios es la mía, lo que quiere Dios quiero yo, lo que hace Dios hago yo’. Ahora, siendo mi Voluntad que vive en ella, debía darle los medios, las ayudas necesarias, y por eso mi Humanidad se pone a disposición de la criatura en el pequeño campito de la inmensidad de mi Voluntad asignado a ella, por eso exhibo mi fuerza para sostener su debilidad, mis penas para ayuda de las suyas, mi Amor para esconder el suyo en el mío, mi Santidad para cubrirla, mi Vida como apoyo y sostén de la suya y para servirle de modelo, en suma, mi Divina Voluntad debe encontrar tantos Jesús por cuantas criaturas quieran vivir de mi Voluntad, y entonces Ella no encontrará más obstáculo de parte de ellas, porque Yo las tendré escondidas en Mí y tendrá que hacer más Conmigo que con ellas, y las criaturas encontrarán todas las ayudas necesarias, sobreabundantes, para vivir de mi Voluntad.

Es costumbre de Dios que cuando quiere una cosa, da todo lo que se requiere para hacer que lo que quiere tenga su cumplimiento. Por eso quisiera que sepan las criaturas que Yo me pongo a disposición de aquellos que quieren vivir de mi Voluntad, ellos encontrarán mi Vida que suplirá a todo lo que se requiere para hacerlos vivir en el mar de mi Querer Divino, de otra manera su pequeño campito en mi Inmensidad quedará sin trabajo, y por lo tanto sin fruto, sin felicidad y sin alegría, serán como aquellos que viven bajo el sol sin jamás hacer nada, y el sol servirá para quemarlos y para darles una sed ardiente de sentirse morir.

Así que todas las criaturas, por razones de creación se encuentran todas en esta Inmensidad, pero si su voluntad no está con la mía, viven a sus expensas, se sentirán quemar todos los bienes y tendrán la sed de las pasiones, del pecado, de las debilidades, que las atormentarán. Por eso no hay mal mayor que no vivir de mi Voluntad”.

(3) Después de esto estaba haciendo mi giro en los actos de la Divina Voluntad en la Creación, y llegando a la Concepción de la Virgen Santísima, mi dulce Jesús me ha detenido y me ha dicho:

(4) “Hija mía, el más grande prodigio de la Creación es la Virgen, el Querer Divino que dominó desde el primer instante de su Concepción su querer humano, y el querer de esta santa criatura que dominó el Fiat Divino, el uno venció al otro, fueron vencedores los dos, y en cuanto el Querer Divino entró como Rey dominante en su querer humano, comenzaron las cadenas de los grandes prodigios divinos en esta excelsa criatura, la fuerza increada se volcó en la fuerza creada, pero tanto, que podía sostener como si fuera una hoja de paja la Creación toda, y todas las cosas creadas sentían la fuerza creada en la fuerza increada que las sostenía y contribuía a su conservación, ¡oh! cómo se sintieron honrados y más felices, de que una fuerza creada corría en todo como su Reina para sostenerlas y conservarlas. Su fuerza era tanta que imperaba sobre todos, incluso sobre su Creador, era la invencible, que con la fuerza del Fiat Divino vencía a todos y todo, más bien todos se hacían vencer por esta Emperatriz Divina, porque tenía una fuerza potente y raptora que ninguno podía resistirle, los mismos demonios se sentían debilitados y no sabían dónde esconderse de esta fuerza insuperable.

Todo el Ser Supremo se volcó en esta voluntad creada que había sido dominada por la Divina Voluntad, y el amor infinito se volcó en el amor finito y todos y todo se sentían amados por esta Santa Criatura, su amor era tanto, que más que aire se hacía respirar por todos, de modo que esta Reina de amor sentía la necesidad de amar a todos, como Madre y Reina de todos; nuestra belleza la invistió, pero tanto, que poseyó la fuerza, el amor, la bondad, la gracia raptora, que mientras ama se hace amar por todos, aun por las cosas que no poseen razón. Así que no hubo acto, amor, plegaria, adoración, reparación, que no quedara lleno Cielo y tierra, Ella señoreaba todo, y su amor y todo lo que hacía corría en el cielo, en el sol, en el viento, en todo, y nuestro Ente Supremo se sentía amado, rogado en todas las cosas creadas por esta Santa Criatura, una nueva vida corría en todo, nos amaba por todos y nos hacía amar por todos.

Era la Voluntad increada que había tenido su lugar de honor en la voluntad creada que podía hacernos todo, y darnos la correspondencia porque habíamos puesto a su disposición toda la Creación. Así que con la Concepción de esta gran Reina comenzó la verdadera Vida de Dios en la criatura, y la vida de ella en Dios, y ¡oh! los intercambios de amor, de fuerza, de belleza, de luz entre uno y otra. Por eso los prodigios eran continuos y jamás oídos, que se alternaban en Ella, Cielos y tierra estupefactos, los ángeles quedaban raptados ante mi Voluntad Divina obrante en la criatura.

Hija mía, esta gran Señora con vivir en el Querer Divino, se sentía con los hechos Reina de todos y de todo, y también Reina del gran Rey Divino, pero tanto, que fue Ella la que formó la puerta en el Cielo para hacer descender al Verbo Eterno, le preparó el camino y la estancia de su seno donde debía hacer su morada, y en el énfasis de su amor imperante me decía: ‘Desciende oh Verbo Eterno, encontrarás en Mí tu Cielo, tus alegrías, aquella misma Voluntad que reina en las Tres Divinas Personas’.

Y no sólo esto, sino que formó la puerta y el camino para hacer subir a las almas a la Patria Celestial, y sólo porque esta Virgen vivió en la tierra de Voluntad Divina como se vive en el Cielo, pudieron los bienaventurados entrar en las regiones celestiales y gozar sus delicias, porque esta Madre Celestial los tiene cubiertos, envueltos, y como escondidos en su gloria y en todos los actos que hizo en la Voluntad Divina, así que los bienaventurados sienten en sus alegrías el amor, las obras, la potencia de esta Madre y Reina, que los hace felices.

¿Qué cosa no puede hacer mi Voluntad? Todos los bienes posibles e imaginables, y en la criatura donde Ella reina le da tal poder, que llega a decir: ‘Haz lo que quieras, manda, toma, da, Yo no te negaré jamás nada, tu fuerza es irresistible, tu potencia me debilita, por eso pongo todo en tus manos, para que hagas de Dueña y de Reina’.

Ahora, tú debes saber que esta Santa Criatura desde su Concepción sentía el latido de mi Fiat en el suyo, y en cada latido me amaba, y la Divinidad la amaba con amor duplicado en cada latido suyo; en su respiro sentía el respiro del Querer Divino, y nos amaba en cada respiro, y Nosotros la correspondíamos con nuestro amor duplicado en cada respiro suyo; sentía el movimiento del Fiat en sus manos, en su paso, en sus pies, en todo su ser sentía la Vida del Querer Divino y lo que hacía, y en todo nos amaba por sí y por todos, y Nosotros la amábamos siempre, siempre, a cada instante corría nuestro Amor como rápido torrente, por eso nos tenía siempre atentos y en fiesta, para recibir su amor y dar el nuestro, tanto que llegó a cubrir todos los pecados y a las mismas criaturas de nuestro Amor.

Por eso nuestra Justicia quedó desarmada por esta invencible amante, y podemos decir que hizo del Ente Supremo lo que quiso. ¡Oh! cómo quisiera que todos comprendieran qué significa vivir en el Querer Divino, para volver a todos felices y santos”.

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