Juan 11, 19-27

 Juan 11, 19-27

Lectura del santo Evangelio según San Juan

Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios


En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá." Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo."

Palabra del Señor

"Gloria a Ti, Señor Jesús"


Vol. 28-21 (1, 2) agosto 12, 1930

- "Mi Querer quiere que no te arrastres, sino que vueles en su luz interminable"

- "Para quien vive en mi Querer Divino, siendo mi presencia permanente en ella, no sólo la visito, sino le voy ensanchando los confines de mi Querer”

Estoy bajo el imperio del Fiat Divino que es el único que conoce mis llagas profundas que va siempre exacerbando y multiplicando en mi pobre alma, pero toda mi esperanza es que reine en ella sólo el Querer Divino en las circunstancias dolorosas de mi existencia acá abajo, y que apresuren mi partida a la patria celestial. Mientras me encontraba bajo la prensa de penas amarguísimas, mi dulce Jesús me ha dicho:

“Hija mía, no te abatas, porque el abatimiento llama al desánimo, el cual duplica el peso de las penas, tanto, que la pobre criatura, con este peso duplicado apenas puede arrastrarse en el camino que debe recorrer, mientras que mi Querer quiere que no te arrastres, sino que vueles en su luz interminable.

Y además el dolor soy Yo, en el cual hago mis pequeñas visitas, el velo es el dolor, pero dentro está mi persona, que escondida dentro del velo del dolor visita a la criatura;

 la necesidad soy Yo que escondido en ellas hago las más bellas visitas para hacerme ayuda de las necesidades que dispongo.

No es con el sólo hacerme ver que visito a las criaturas, sino en tantos modos que se puede decir que, en cada encuentro, en cada circunstancia, en cada cosa que le sucede, grande o pequeña, es una visita que me dispongo a hacerle para darle lo que necesita.

Ahora, para quien vive en mi Querer Divino, siendo mi presencia permanente en ella, no sólo la visito, sino le voy ensanchando los confines de mi Querer.”


Vol. 30-24(2) abril 2, 1932

 "llamé a vida a Lázaro"

"Mi Potencia puede hacer resurgir el reino de mi Fiat en medio a las criaturas"

"Toda la virtud y potencia está en nuestro ACTO"

“… Las tantas verdades manifestadas sobre mi Divina Voluntad, ¿no dicen claramente que su reino vendrá sobre la tierra, no por obra humana sino por obra de nuestra Omnipotencia? Cuando Nosotros queremos todo es posible, tan fácilmente hacemos las cosas pequeñas como las grandes, porque toda la virtud y Potencia está en nuestro acto, no en lo bien que recibe el acto de nuestra Potencia.

En efecto, cuando estaba sobre la tierra, como en todos mis actos corría mi Potencia, se volvía potente el toque de mis manos, el imperio de mi voz, y así de todo lo demás, y con la misma facilidad llamé a vida a la niña muerta hacía pocas horas, que llamé a vida a Lázaro, muerto desde hacía cuatro días, el cual ya se había corrompido y despedía un hedor insoportable; ordené que le quitaran las vendas y después lo llamé con el imperio de mi voz: ‘Lázaro, ven fuera.’ A mi voz imperante Lázaro resucitó, la corrupción desapareció, el hedor cesó y regresó sano y vigoroso como si no hubiera muerto.

Verdadero ejemplo de cómo mi Potencia puede hacer resurgir el reino de mi Fiat en medio a las criaturas.

Este es un ejemplo palpable y cierto de cómo mi Potencia, a pesar de que el hombre esté corrompido, el hedor de sus culpas más que a cadáver lo infecte, se puede llamar un pobre vendado que tiene necesidad del imperio divino para quitarse las vendas de sus pasiones, pero si el imperio de mi Potencia lo inviste y quiere, su corrupción no tendrá más vida, y resurgirá sano y más bello que antes. Por eso, a lo más se puede dudar que mi Divina Voluntad lo quiera, porque podría no merecer tanto bien, pero que mi Potencia no lo pudiera, eso jamás.”


Vol. 28-17 (5) Julio 9, 1930


"Me haré camino, disponiendo a otras personas más humildes y simples"

Pero te digo que los conocimientos sobre mi Divina Voluntad no quedarán sepultados, ellos son parte de mi Vida Divina, y como Vida no están sujetos a morir, a lo más podrán quedar escondidos, pero morir jamás, porque es decreto de la Divinidad que el reino de mi Divina Voluntad sea conocido, y cuando Nosotros decretamos no hay potencia humana que nos pueda resistir, a lo más será cuestión de tiempo.

Y a pesar de las oposiciones y juicios en contra de estas personas competentes,

Yo me haré camino, y si éstos con sus juicios querrán sepultar tanto bien y tantas Vidas Divinas de mis verdades, Yo los pondré a un lado y me haré camino, disponiendo a otras personas más humildes y simples, y más fáciles para creer en mis modos admirables y múltiples que Yo uso con las almas, y con su simplicidad, en lugar de encontrar cavilaciones y dificultades, reconocerán como don de cielo lo que Yo he manifestado sobre mi Divina Voluntad, y éstos me servirán admirablemente para propagar en el mundo los conocimientos sobre mi Fiat.

¿No sucedió lo mismo en mi venida sobre la tierra? Los sabios, los doctos, las personas de dignidad no quisieron escucharme, es más, tenían vergüenza de acercárseme, su doctrina les hacía creer que Yo no podía ser el Mesías prometido, de modo que llegaron a odiarme y Yo los hice a un lado y escogí humildes, simples y pobres pescadores, los cuales me creyeron y me serví admirablemente de ellos para formar mi Iglesia y propagar el gran bien de la Redención. Así haré de mi Divina Voluntad, por eso hija mía, no te abatas al oír tantas dificultades que ponen, y no nos separemos en nada de lo que pasa entre tú y Yo, y sigue haciendo lo que te he enseñado que hagas en mi Divina Voluntad.

Yo nada dejé de hacer de lo que debí hacer para la Redención, a pesar de que no todos me creyeron, todo el mal quedó para ellos, a Mí me convenía hacer mi curso que había establecido hacer por amor de las criaturas.

Así harás tú, sigue tu abandono en mi Divina Voluntad y tus actos en Ella, y Yo no te dejaré, estaré siempre junto contigo”.


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