Lucas 2, 16-21 3-23 Enero 1, 1900 , 17-43 Mayo 17, 1925,8-58 Diciembre 30, 1908,

 Solemnidad de la Bienaventurada Virgen María, 

Madre de Dios

               

Enero 1

ORACION INICIAL

EVANGELIO Lucas 2, 16-21

Lectura del santo Evangelio según San Lucas

Encontraron a María y a José, y al niño. A los ocho días, le pusieron por nombre Jesús 

En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho.

Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

Palabra del Señor

 

3-23

Enero 1, 1900

Efecto del conocimiento de sí mismo.

(1) Encontrándome muy afligida por la privación de mi sumo y único Bien, después de mucho esperar y esperar, finalmente lo he visto salir llorando de dentro de mi corazón, haciéndome señal con los ojos que le dolía la herida hecha en la circuncisión, y por eso lloraba, y que esperaba de mí que le secara la sangre que corría de la herida y endulzara el dolor del corte. Yo era toda compasión y confusión al mismo tiempo, tanto que no me atrevía a hacerlo, pero atraída por el amor, no sé como me he encontrado un trapo en la mano y he tratado por cuanto he podido de limpiar la sangre al niño Jesús. Mientras esto hacía, me sentía toda llena de pecado, y pensaba que yo era la causa de ese dolor de Jesús. ¡Oh, cómo me daba pena, me sentía absorbida en aquella amargura, y el bendito niño compadeciendo mi miserable estado me ha dicho:


(2) “Por cuanto más el alma se humilla y se conoce a sí misma, tanto más se acerca a la verdad, y encontrándose en la verdad busca dirigirse al camino de las virtudes, del cual se ve muy lejana, y si ve que se encuentra en este camino, pronto descubre lo mucho que le queda por hacer, porque las virtudes no tienen término, son infinitas como soy Yo. Entonces, el alma encontrándose en la verdad, busca siempre perfeccionarse, pero jamás llegará a verse perfecta, y esto le sirve y hará que el alma esté continuamente trabajando, esforzándose para mayormente perfeccionarse, sin perder el tiempo en ociosidades; y Yo, complaciéndome de este trabajo, poco a poco la voy retocando para pintar en ella mi semejanza. He aquí el por qué quise ser circuncidado, para dar un ejemplo de grandísima humildad, que hizo desconcertar a los mismos ángeles del Cielo”.

17-43

Mayo 17, 1925

 Párrafo 2

(2) Entonces, después de esto siento que mi oficio no está completo, por eso desciendo a lo bajo de ese vacío para corresponder a mi Jesús por la obra de la Redención, y como si encontrase en acto todo lo que Él hizo, quiero darle mi correspondencia de todos los actos que deberían haber hecho todas las criaturas si lo hubieran esperado y recibido en la tierra, y después, como si me quisiera transformar toda en amor por Jesús, vuelvo a mi estribillo y digo:  “Te amo en el acto de descender del Cielo e imprimo mi ‘te amo’ en el acto en que fuiste concebido, ‘te amo’ en la primera gota de sangre que se formó en tu Humanidad, ‘te amo’ en el primer latido de tu corazón, para sellar todos tus latidos con mi ‘te amo’; ‘te amo’ en tu primer respiro, ‘te amo’ en tus primeras penas, ‘te amo’ en tus primeras lágrimas que derramaste en el seno materno; quiero corresponder tus oraciones, tus reparaciones, tus ofrecimientos con mi ‘te amo’, cada instante de tu Vida lo quiero sellar con mi ‘te amo’; ‘te amo’ en tu nacimiento, ‘te amo’ en el frío que sufriste, ‘te amo’ en cada gota de leche que chupaste de tu Mamá; intento llenar con mis ‘te amo’ los pañales con los que tu Mamá te envolvió; extiendo mi ‘te amo’ sobre de aquella tierra en la cual tu querida Mamá te recostó en el pesebre, y tus ternísimos miembros sintieron la dureza del heno, pero más que heno la dureza de los corazones; mi ‘te amo’ en cada gemido tuyo, en todas tus lágrimas y penas de tu infancia; hago correr mi ‘te amo’ en todas las relaciones, comunicaciones y amor que tuviste con tu Mamá; ‘te amo’ en todas las palabras que dijiste, en el alimento que tomaste, en los pasos que diste, en el agua que bebiste; ‘te amo’ en el trabajo que hiciste con tus manos; ‘te amo’ en todos los actos que hiciste en tu vida oculta; sello mi ‘te amo’ en cada acto interior tuyo y penas que sufriste; extiendo mi ‘te amo’ sobre aquellos caminos que recorriste, en el aire que respiraste, en todas las predicaciones que hiciste en tu Vida pública; mi ‘te amo’ corre en la potencia de los milagros que hiciste, en los Sacramentos que instituiste, en todo oh mi Jesús, aun en las fibras más íntimas de tu corazón imprimo mi ‘te amo’ por mí y por todos.  Tu Querer me hace todo presente, y yo nada quiero dejarte en que no esté impreso mi ‘te amo’; tu pequeña hija de tu Querer siente el deber, de que si otra cosa no sabe hacer, al menos tengas un pequeño ‘te amo’ mío por todo lo que has hecho por mí y por todos.  Por eso mi ‘te amo’ te sigue en todas las penas de tu Pasión, en todos los escupitajos, desprecios e insultos que te hicieron; mi ‘te amo’ sella cada gota de tu sangre que derramaste, cada golpe que recibiste, en cada llaga que se formó en tu cuerpo, en cada espina que traspasó tu cabeza, en los dolores acerbos de la crucifixión, en las palabras que pronunciaste sobre la cruz, hasta en tu último respiro intento imprimir mi ‘te amo’; quiero encerrar toda tu Vida, todos tus actos con mi ‘te amo’; por todas partes quiero que Tú toques, que veas, que oigas mi continuo ‘te amo’.  Mi ‘te amo’ no te dejará jamás, tu mismo Querer es la vida de mi ‘te amo’.


 

8-58

Diciembre 30, 1908

La infancia de Jesús para divinizar la infancia de todos.

(1) Estaba meditando el misterio de la infancia de Jesús y decía entre mí: “Niño mío, a cuántas penas quisiste sujetarte. No te bastaba con venir ya grande, has querido venir niño, sufrir la estrechez de los pañales, el silencio, la inmovilidad de tu pequeña Humanidad, de los pies, de las manos. ¿En qué aprovecha todo esto?” Mientras esto decía se ha movido en mi interior y me ha dicho:


(2) “Hija mía, mis obras son perfectas; quise venir pequeño infante para divinizar todos los sacrificios y todas las pequeñas acciones que hay en la infancia; así que, hasta en tanto que los niños no llegan a cometer pecados, todo queda absorbido en mi infancia y divinizado por Mí. Cuando después comienza el pecado, entonces comienza la separación entre Yo y la criatura, separación dolorosa para Mí, y para ella luctuosa”.


(3) Y yo: “Cómo puede ser esto, si los niños no tienen uso de razón y no son capaces de merecer”.


(4) Y Él: “El mérito lo doy, primero por gracia mía, segundo porque no es de su voluntad el no querer merecer,sino que es porque así es el estado de infancia dispuesto por Mí. Y además, no sólo queda honrado sino que también recoge el fruto un jardinero que ha plantado una planta, a pesar de que la planta no tiene razón; el escultor que hace una estatua, y tantas otras cosas. Sólo el pecado es lo que destruye todo y separa a la criatura de Mí, pues todo lo demás, de Mí parte hacia las criaturas y a Mí regresa, aun las acciones más triviales, con la marca del honor de mi Creación”.

12a. ENSEÑANZA DE LA TREINTENA DE SAN JOSE

VISITA DE LA REINA DEL CIELO EN EL DIA 21

Libro: La Reina del Cielo en  El Reino de la Divina Voluntad

Visita de la Reina del Cielo en el Día 21


“… ¡Oh! cómo habría querido ponerme en su lugar, pero el Querer Supremo se impuso sobre mi amor, y dándome el heroísmo me ordenó circuncidar al Dios niño. Hija mía, tú no puedes comprender cuánto me costó, pero venció el Fiat Divino, y obedecí unida con san José, y estando los dos de acuerdo se circuncidó a mi querido Hijo. Al corte doloroso Yo me sentí arrancar el corazón y lloré, san José lloraba, y mi querido niño sollozaba; era tanto el dolor, que temblaba y mirándome, en Mí buscaba ayuda.


Qué hora de dolor y de sufrimiento de parte de los tres, 

fue tanto que, más que mar arrollaba a todas las criaturas para llevarles la primera prenda y la misma vida de mi Hijo para ponerlas a salvo.

Ahora hija bendita, tú debes saber que este corte encerraba profundos misterios:

Era el sello que imprimía en la pequeña Humanidad del celestial niño la hermandad con toda la humana familia, y la sangre que derramó era el primer desembolso ante la divina Justicia para rescatar a todas las generaciones humanas; el querido niño era inocente, no estaba obligado a la ley, pero quiso someterse, primero para dar ejemplo, y después para dar confianza, valor, y decir a todos:

“No teman, soy un hermanito vuestro, igual a ustedes, amémonos y los pondré a todos a salvo, los llevaré a todos a mi Padre celestial como mis queridos hermanos.”


Hija mía, qué ejemplo da el celestial niño, Él, que es el autor de la ley,

obedece la ley. 

Apenas ocho días de nacido, y se hace del cumplir la ley un deber, y se somete al duro corte de la circuncisión, corte imborrable, como imborrable la unión que vino a hacer con la humanidad degradada. Esto indica que la santidad está en el propio deber, en la observancia de las leyes y en cumplir la Divina Voluntad; santidad sin deber no existe,es el deber el que pone el orden, la armonía, el sello a la santidad. Además de esto hija mía, tú debes saber que al sustraerse Adán de la Divina Voluntad, después de su pequeña vida de inocencia, su voluntad humana quedó herida, más que por un cuchillo homicida, y por esta herida entró la culpa, las pasiones, perdió el bello día de la Voluntad Divina, se degradó tanto que daba piedad, y mi querido Hijo después de las alegrías de su nacimiento, quiso ser circuncidado a fin de que esta herida suya sanara la herida que se hizo Adán con hacer su propia voluntad, y con su sangre le preparó el baño para lavarlo de todas sus culpas, fortalecerlo, embellecerlo de modo de hacerlo digno de recibir nuevamente aquella Voluntad Divina que rechazó, que formaba su santidad y su felicidad.

Hija, no hubo obra o pena que Él sufriera, con la que no tratara de reordenar nuevamente la Divina Voluntad en las criaturas, por eso lo que te debe importar,en todas las circunstancias, 

incluso dolorosas, humillantes, es el hacer en todo la Divina Voluntad, porque éstas son la materia prima en la cual se oculta para obrar en la criatura, para hacerla adquirir su vida obrante en la criatura.

Día 21 de la Reina del Cielo

Ahora hija queridísima, en tanto dolor surge la más bella alegría, tanto, de detener nuestras lágrimas; cuando fue circuncidado le pusimos el nombre santísimo de Jesús, querido por el ángel. …”

 

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