San Lucas 3,1-6.(Vol 23) Diciembre 18, 1927 VOLUMEN XXXI (1) Julio 24, 1932 VOLUMEN XIII (38) Diciembre 3, 1921
El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene,bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto.
Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados,como está escrito en el libro del profeta Isaías: Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.
Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos.
Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.
(Vol 23) Diciembre 18, 1927
La Virgen poseía el reino del Fiat Divino. Jesús, desde dentro del velo de su Humanidad, como sol que surge, iba buscando a todas las criaturas. Cada manifestación Divina es un compromiso que Dios hace con las criaturas.
Estaba pensando en el gran amor cuando mi sumo bien Jesús se encarnó en el seno de la Soberana Señora, y cómo una criatura, si bien santa y sin mancha alguna podía contener un Dios, y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:
"Hija mía, mi Mamá Celestial poseía mi Voluntad, de Ella estaba tan llena que rebosaba de Luz, pero tanto, que sus olas de Luz se alzaban hasta el seno de nuestra Divinidad, y haciéndose vencedora con la Potencia de nuestro Querer Divino que poseía, venció al Padre Celeste y en su Luz raptó la Luz del Verbo y lo hizo descender a su seno en la misma Luz que se había formado en virtud de mi Voluntad Divina; jamás habría podido descender del Cielo si no hubiera encontrado en Ella nuestra misma Luz, nuestra misma Voluntad reinante en Ella, si esto no fuera, sería descender desde el primer momento en casa extraña, en cambio Yo debía descender en mi casa, debía encontrar dónde debía descender mi Luz, mi Cielo, mis alegrías sin número, y la Soberana Celestial con poseer mi Voluntad Divina me preparó esta morada, este cielo nada desemejante de la patria celestial; ¿no es tal vez mi Voluntad la que forma el paraíso de todos los bienaventurados? Entonces, en cuanto la Luz de mi Fiat me atrajo a su seno, y la Luz del Verbo descendió, estas luces se fundieron juntas, y la Virgen pura, Reina y Madre, con pocas gotas de sangre que hizo correr de su corazón ardiente formó el velo de mi Humanidad en torno a la Luz del Verbo, la encerró dentro, pero mi Luz era inmensa y mientras mi Mamá Divina encerró su esfera dentro del velo de mi Humanidad que me formó, no pudo contener los rayos, ellos desbordaba fuera, y más que sol, que de la altura de su esfera cuando surge expande sus rayos sobre la tierra para encontrar las plantas, las flores, el mar, a todas las criaturas para dar a todos los efectos que contiene su luz y como triunfante desde el altura de su esfera mira el bien que hace y la vida que infunde en cada cosa que inviste, así hice Yo, más que sol que surge, desde dentro del velo de mi Humanidad los rayos que desbordaba fuera iban buscando a todas las criaturas, para dar a cada una mi Vida y los bienes que había venido a traer sobre la tierra. Estos rayos desde dentro de mi esfera tocaban a cada corazón, llamaban fuerte para decirle: "Ábranme, tomen la Vida que he venido a traeros." Este mi Sol no se pone jamás y continúa aún haciendo su camino expandiendo sus rayos, llamando y volviendo a llamar al corazón, a la voluntad, a las mentes de las criaturas para dar mi Vida, ¿pero cuántos me cierren las puertas y llegan a reírse de mi Luz? Pero es tanto mi amor, que con todo y esto no me retiro, continúo mi surgir continuo para dar vida a las criaturas."
Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y mi amado Jesús ha agregado:
"Hija mía, cada profecía que les decía a mis profetas acerca de mi venida a la tierra, era como un compromiso que hacía con las criaturas de venir en medio a ellas, y los profetas manifestándolas disponían a los pueblos a desear y querer un bien tan grande, y ellos al recibir estas profecías recibían el depósito del compromiso, y conforme iban manifestando el tiempo y el lugar de mi nacimiento, así iba aumentando las prendas del compromiso. Así estoy haciendo con el reino de mi Voluntad, cada manifestación acerca de mi Fiat Divino es un compromiso que hago, cada conocimiento suyo es una prenda de más que agrego, y si hago mis compromisos es señal de que así como vino el reino de la Redención, así vendrá el reino de mi Voluntad. Mis palabras son Vidas que pongo fuera de Mi, y la vida debe tener su morada y producir sus efectos; ¿crees tú que sea cosa de nada una manifestación de más o una de menos? Es un compromiso de más que hace un Dios, y nuestros compromisos no se pueden perder, y por cuantos más compromisos hacemos, tanto más está cercano el tiempo de realizar nuestros compromisos y ponerlos al seguro. Por esto pido de ti suma atención y que no dejes escapar nada, de otra manera perderías un compromiso divino que traería grandes consecuencias."
VOLUMEN XXXI
(1) Julio 24, 1932
Jesús con su palabra genera su Santidad, Bondad, etc. en la criatura. Locuras de amor para ponerla a la par y en competencia con Él.
Vida mía dulcísima, Jesús, mi celestial maestro, toma mi pequeña alma en tus manos, y si quieres, continúa tus lecciones divinas sobre tu Voluntad, siento la extrema necesidad de ser alimentada por tu palabra, y además, Tú mismo me has acostumbrado así, Tú mismo me has dado esta forma de vida, me has hecho vivir de Ti y de tu dulce palabra. Ciertamente que no me he formado yo este modo de vivir, no, sino Tú, ¡oh, Jesús! tanto, que yo te sentía más a Ti que a mí, y cuando Tú callas me siento despedazar esta vida, y si bien es el más duro de los martirios, sin embargo estoy pronta, si quieres cesar tu decir, diré ¡Fiat!, ¡Fiat!, ¡Fiat! Pero ten piedad de mí y no me dejes sola y abandonada.
Después me sentía toda abandonada en los brazos de la Divina Voluntad, y no suspiraba otra cosa que el Cielo, me parece que no me queda nada más que hacer, sino terminar mi vida en la Divina Voluntad en la tierra para recomenzarla en el Cielo. Y mi celestial Jesús visitando mi pequeña alma me ha dicho:
"Mi pequeña hija de mi Querer, tu te oprimes demasiado y Yo no lo quiero, al estar oprimida en medio de tantos bienes míos, haces ver que pones más atención a ti misma que a los bienes que tu Jesús te ha dado, y con ello haces ver que no has comprendido aún los dones y los bienes que tu Jesús te ha dado. Tú debes saber que cada palabra mía es un don, y por ello encierra un bien grande, porque mi palabra tiene la virtud creadora, comunicativa, formadora, y conforme viene pronunciada por Nosotros, así forma el nuevo bien para dar a la criatura; mira, por cuantas palabras te he dicho y cuantas verdades te he hecho conocer, tantos dones te daba, y tales dones encierran bienes divinos, distintos uno del otro, y el todo está en que sale de Nosotros la palabra, en la cual viene formado el bien que queremos sacar de Nosotros, cuando este bien ha salido, con seguridad tendrá su vida en medio de las criaturas, porque estos dones están animados y formados por nuestra Potencia creadora, y conservados dentro de nuestra misma palabra para asegurar el bien que queremos dar, y nuestra palabra moverá cielo y tierra para dar el fruto del bien que posee.
Ahora hija mía, tú debes saber otra sorpresa de nuestro decir, supón que Yo te hablo de mi Santidad, esta mi palabra encierra el don de la Santidad divina para dar a la criatura, por cuanto a criatura es posible; si hablo de la Bondad divina, mi palabra encierra el don de la bondad; si hablo de la Voluntad Divina, encierra el don de nuestra Voluntad; en suma, la cosa que dice nuestra palabra de bello, de bueno, de grande, de santo, ese bien encierra. Ahora escucha una característica de nuestras estratagemas amorosas, es como si no nos contentáramos jamás de formar nuevas invenciones de amor para dar a la criatura. Por tanto, si nuestra palabra dice Santidad, es porque queremos dar el don de nuestra Santidad divina, a fin de que ella esté a la par con nuestra Santidad y pueda estar en competencia con Nosotros, y ¡oh! nuestro contento cuando vemos a nuestra Santidad divina obrante en la criatura, y si escuchamos que ella dice: "Siento impresa en mí la Santidad de mi Creador, cómo me siento feliz al poder amarlo con su misma Santidad". ¡Oh! entonces nuestro Amor da en la locura, y se vierte sobre ella, de modo tan exuberante, que llegamos a los excesos; y así si nuestra palabra dice Bondad, Voluntad Divina, es porque queremos dar el don de nuestra Bondad y Voluntad Divina, a fin de que ella pueda estar a la par con nuestra Bondad y Voluntad, y pueda sostener la competencia con el Ente Supremo. Tú no puedes comprender cuál es nuestro contento al ver a la criatura dotada de nuestras cualidades divinas, de las que nuestra palabra es portadora, y como es nuestra costumbre dirigir a una criatura nuestra palabra, pero ella es tan fecunda, potente y llena de luz, que hace como el sol formado por una de nuestras palabras, que con un golpe de luz ilumina a todos y da el bien que la luz posee. Ahora, ¿por qué te oprimes si ves que tu Jesús frecuentemente hace uso de su palabra para agregar dones a dones? Y estos dones no sólo tendrán vida en ti, sino en tantas otras criaturas, porque poseen la fuerza generativa, dan y generan, para dar y generar de nuevo. Nuestra palabra es parto de nuestro seno, por tanto es hija nuestra, y como hijas llevan el bien que han generado en su Padre. Así que en vez de oprimirte piensa más bien que tu Jesús quiere hacerte nuevas sorpresas con sus palabras divinas, a fin de que te dispongas a recibir tanto bien."
Después de esto continuaba pensando en la Divina Voluntad, y mi dulcísimo Jesús ha agregado:
"Hija mía, cuando el alma se hace dominar, investir, sojuzgar por mi Divina Voluntad, de modo que cada partecita de su ser, tanto en el alma como en el cuerpo, todas poseen mi Voluntad obrante, de modo que la mente la posee animada por su ciencia, la voz la posee hablante, las manos la poseen obrante, los pies poseen sus pasos divinos, el corazón la posee amando, y como sabe amar mi Voluntad, ahora, todo esto unido forma la Santidad divina en la criatura, y entonces encontramos todos nuestros derechos en ella, derechos de creación, porque todo es nuestro, encontramos los derechos de nuestra Santidad, de nuestras obras, derechos de nuestro Fiat Divino, de nuestra Bondad, de nuestro Amor, en suma, no hay cosa nuestra que no encontremos en ella como derecho nuestro, y la criatura encuentra en correspondencia sus derechos en su Creador, porque siendo una la Voluntad de ambas partes, los derechos de uno son los derechos del otro. He aquí qué significa vivir en nuestro Querer, recibir nuestra Santidad, el Amor, la Ciencia, nuestra Bondad, con derecho, porque no se puede hacer menos que darlas, porque son propiedad suya, como lo son de nuestro Fiat, porque su vida vive ya en Él. Mucho más, que quien vive en mi Voluntad crece siempre en la Santidad, en el Amor, en nuestra Belleza y así de lo demás, este continuo crecer forma en la criatura un acto nuevo para dar a su Creador, Nosotros le damos a ella el acto nuevo que poseemos en naturaleza, y ella nos lo da a Nosotros en virtud de nuestra Voluntad, y ¡oh! el contento de ambas partes, la felicidad que se siente al poder recibir de la criatura, y Nosotros poder dar, dar y recibir mantiene el alimento de la correspondencia, conserva la unión siempre creciente, y es como el soplo que mantiene siempre encendido el fuego y viva la llama del amor, sin peligro de poder apagarse. Por ello siempre adelante en mi Voluntad, y todo irá bien."
VOLUMEN XIII
(38) Diciembre 3, 1921
La Redención es salvación, la Divina Voluntad es Santidad.
Me sentía aniquilada y con dudas sobre todo lo que mi Jesús dice de su Divino Querer y pensaba entre mí: "¿Será posible que haya dejado pasar tantos siglos sin hacer conocer estos prodigios del Divino Querer, y que no haya elegido entre tantos santos uno donde dar principio a esta Santidad toda divina? Estuvieron los apóstoles, tantos otros grandes santos que han asombrado a todo el mundo." Ahora, mientras esto pensaba, no dándome tiempo e interrumpiendo mi pensamiento, ha venido y me ha dicho:
"La pequeña hija de mi Querer no quiere persuadirse, ¿por qué dudas aún?"
"Porque me veo mala, y por cuanto más dices tanto más me siento aniquilar."
Y Jesús: "Y esto quiero Yo, tu aniquilamiento. Y por cuanto más te hablo de mi Querer, siendo mi palabra creadora, crea mi Querer en el tuyo, y el tuyo ante la Potencia del mío queda aniquilado y perdido, he aquí el por qué de tu aniquilamiento. Debes saber que tu querer debe deshacerse en el mío, como viene deshecha la nieve bajo los rayos de un sol ardiente. Ahora, debes saber que por cuanto más grande es la obra que quiero hacer, tantos más preparativos se necesitan. ¿Cuántas profecías, cuántos preparativos, cuántos siglos no precedieron mi Redención? ¿Cuántos símbolos y figuras no previnieron la Concepción de mi Celestial Mamá? Ahora, después de cumplida la Redención debía reafirmar al hombre en los bienes de la Redención, y para esto escogí a los apóstoles como confirmadores de los frutos de la Redención, donde con los Sacramentos debían buscar al hombre perdido y ponerlo a salvo; así que la Redención es salvación, es salvar al hombre de cualquier precipicio, por eso en una ocasión te dije que el hacer vivir al alma en mi Querer es cosa más grande que la misma Redención, porque salvarse, con hacer una vida mediana, ahora caer y ahora levantarse, no es tan difícil y esto lo consiguió mi Redención, porque quería salvar al hombre a cualquier costo y esto lo confié a mis apóstoles como depositarios de los frutos de la Redención. Así que debiendo hacer lo menos en ese entonces, dejé para ahora lo más, reservándome otras épocas para el cumplimiento de mis altos designios.
Ahora, el vivir en mi Querer no es sólo salvación, sino es santidad que debe elevarse sobre todas las demás santidades, que debe llevar el sello de la Santidad de su Creador, por eso debían primero venir las santidades menores como cortejo, como precursoras, como mensajeras, como preparativos de esta Santidad toda Divina. Y así como en la Redención elegí a mi inigualable Madre como eslabón de unión conmigo, del cual debían descender todos los frutos de la Redención, así te he elegido a ti como eslabón de unión, del cual debía tener principio la Santidad del vivir en mi Querer, y habiendo salido de mi Voluntad para traerme la gloria completa del fin por el cual fue creado el hombre, debía retornar sobre el mismo camino de mi Querer para volver a su Creador. ¿Cuál es entonces tu asombro? Estas son cosas establecidas "ab eterno" y nadie me las podrá cambiar. Y como la cosa es grande, es establecer mi reino en el alma aún en la tierra, he hecho como un rey cuando debe tomar posesión de un reino, él no va primero, sino que antes se hace preparar la morada real, después envía a sus soldados a preparar el reino y a disponer a los pueblos a que se sujeten, después siguen las guardias de honor, los ministros y el último es el rey, esto es decoroso para un rey. Así lo he hecho Yo, me he hecho preparar mi morada real, que es la Iglesia; los soldados han sido los santos para hacerme conocer por los pueblos; después han llegado los santos que han sembrado milagros como mis ministros más íntimos y ahora como rey vengo Yo para reinar, por lo que debía elegir un alma donde hacer mi primera morada y fundar este reino de mi Voluntad. Por eso hazme reinar y dame plena libertad."
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